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Reseñas de
proyectos
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Rastreando tiburones

La Fundación
Malpelo adelanta un proyecto de telemetría satelital para determinar
los movimientos diarios y migraciones del tiburón martillo, una de
las especies más amenazadas del pacífico tropical.
Los colombianos
recibieron una buena noticia el pasado mes de julio cuando el
santuario de fauna y flora de Malpelo fue declarado Patrimonio
Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Esta distinción es un
merecido reconocimiento a la labor que vienen realizando varias
instituciones como la Fundación Malpelo, la Unidad de Parques
Nacionales Naturales del Ministerio de Ambiente, Vivienda y
Desarrollo Territorial y la Armada Nacional, que han unido esfuerzos
para conservar la diversidad biológica en el Pacífico colombiano.
La isla oceánica de
Malpelo se encuentra ubicada a 490 km., al oeste de la costa de
Buenaventura y tiene una superficie de 3.5 km2 de área terrestre. Es
la cúspide de una cordillera volcánica submarina cuyas paredes
descienden hasta los 4000 metros de profundidad y su geomorfología
es producto de la erosión marina, las precipitaciones y los fuertes
vientos. Recibe, además, la influencia de ocho corrientes
provenientes del Pacífico y de la Ensenada de Panamá. Constituye un
ecosistema de litoral rocoso y formaciones coralinas.
Gracias a la
posición geográfica de la isla, Colombia obtiene beneficios
económicos sobre un mar territorial mucho mayor y en la Zona
Económica Exclusiva de 200 millas tiene además la posibilidad de
tomar decisiones sobre el continente Antártico.
El año pasado el
área marina protegida fue ampliada de 651 km2 a 8.575 km2 aumentando
así el área de conservación de fauna y flora. Su vegetación es
escasa y esta constituida por algas, helechos, musgos, líquenes y
algunas gramíneas. La fauna terrestre de la isla incluye varias
especies endémicas como es el caso de un cangrejo terrestre, tres
especies de saurios y numerosas aves marinas. La Fauna marina es
muy abundante y se pueden observar peces como atunes, jureles ,
pargos, varias especies de peces asociados al coral y a la roca. Se
destacan las grandes concentraciones de tiburones martillo y otros
pelágicos. Además, se pueden ver varias especies de tortugas y
mamíferos marinos
Los tiburones
martillo son la insignia de Malpelo y por desgracia es una de las
especies más vulnerables debido a la pesca no sostenible y a veces
ilegal. Se calcula que más del 80% de la población de tiburón
martillo ha sido pescada y Malpelo es uno de los pocos lugares en el
mundo donde todavía se reúnen grupos de hasta 600 individuos.
Para ayudar a la
conservación del tiburón martillo es preciso conocer su
comportamiento y hábitos, razón por la cual la Fundación Malpelo
viene desarrollando el proyecto “Determinación de los movimientos
diarios y migraciones del tiburón martillo (Sphyrna lewini) del
Santuario de Fauna y Flora (SFF) Malpelo, pacífico colombiano, a
través de telemetría satelital y acústica”.
La iniciativa, que
se ejecutará a lo largo de 18 meses, tiene el respaldo del Fondo
para la Acción Ambiental y la Niñez y cuenta con una contrapartida
del proyecto Seascape (UNF/GCF/CI). El propósito es identificar ocho
ejemplares y etiquetarlos con marquillas satelitales y acústicas
que permitan rastrearlos durante sus desplazamientos. La
información que se obtenga aportará claves para conocer el uso de
los corredores de conservación y para saber si el área protegida
brinda resguardo a los animales durante la noche cuando se alejan de
la isla en busca de alimento.
“El
proyecto se originó por la necesidad de conocer los movimientos a
nivel regional del tiburón martillo, básicamente en Malpelo que es
un sitio clave de agrupación de esta especie”, señalan Sandra
Bessudo, Directora del Proyecto, Germán Soler e Yves Lefèvre
coordinadores del proyecto quienes aseguran que todavía se conoce
muy poco sobre esta especie, “hay una teoría que dice que las
islas volcánicas como Malpelo tienen unos campos magnéticos
importantes y los tiburones los usan como brújula para orientarse
alrededor de la zona donde se están alimentando. Puede ser también
un centro donde se está llevando a cabo la copula entre animales.
Decimos esto porque hemos encontrado marcas nupciales entre los
animales. Sabemos que durante el día están en los alrededores de la
isla porque los estamos viendo pero no sabemos a cuanto se están
alejando en la noche.”
El tiburón martillo puede medir hasta 4 metros de longitud y llega a
pesar hasta 152 kg. Su cabeza, en forma de T, es bastante particular
ya que los orificios nasales y los ojos se ubican en los extremos lo
que le permite tener un campo de visión bastante amplio. Al igual
que la mayoría de los tiburones presenta un color oscuro en el lomo
y uno claro en el vientre que visto desde abajo se asemeja al brillo
del agua y desde arriba se confunde con el fondo marino. Esta contra
coloración es un tipo de camuflaje que le ayuda a sorprender a sus
presas. El tiburón martillo se alimenta de otros peces, calamares,
cangrejos y caracoles y, aunque es pelágico, hace presencia en las
cimas de montañas marinas como Malpelo, que ha sido identificada
como un importante sitio de agregación como estación de limpieza
donde acuden los tiburones para hacerse desparasitar por peces
limpiadores como los peces mariposa, los peces ángel y algunos
lábridos.
Las aguas de Malpelo
y sus alrededores son ricas en atún, mero, pargo, pulpo, calamar y
pepino de mar lo que ha generado una sobreexplotación pesquera que
amenaza a especies como el tiburón martillo que puede ser atrapado o
verse afectado por la disminución de alimento en la zona.
De ahí la
importancia del proyecto de la Fundación Malpelo ya que al reunir
información sobre el comportamiento del tiburón martillo es posible
diseñar planes de acción para protegerlo de los barcos pesqueros que
ingresan ilegalmente a las áreas protegidas durante la noche. Los
investigadores colombianos han contado con el apoyo de expertos
internacionales como la doctora Barbara Block de la Universidad de
Stanford y el doctor Peter Klimley de la Universidad de Davis,
quienes han asesorado a la Fundación tanto en el uso de la
telemetría satelital y acústica como en la manipulación de las
marquillas en los tiburones.
“Nos pusimos a
averiguar y encontramos que varias de las personas que habían
trabajado con tiburón martillo habían descubierto que esta especie
en particular era muy sensible a la manipulación, se estresaban
cuando los pescaban y podían morir rápidamente. Entonces lo mejor
era bajar en apnea y marcar directamente a los tiburones ya que esto
les reducía el estrés.”, explica Germán.
Yves Lefèvre encargó
el proceso de marcaje al campeón belga de apnea y caza submarina,
Fred Buyle, quien junto al equipo de la Fundación Malpelo marcaron
21 tiburones: ocho con marquillas satelitales y trece con acústicas.
Todo este proceso fue documentado fotográficamente y en video de
alta resolución por el camarógrafo Yves Lefèvre y Christian Petron.
Las marquillas
satelitales registran información de profundidad, temperatura y
tienen un censor de luz que detecta el momento del amanecer y el
atardecer. Cuentan con una memoria interna graduada con un reloj
ajustado al meridiano de Greenwich y funcionan como un sextante. Los
datos se guardan en una memoria no volátil hasta que la marquilla se
suelta, llega a la superficie y comienza a emitir los datos al
satélite. Las acústicas, por su parte, mandan una señal de radio que
es capturada por una serie de receptores que están anclados en el
fondo del mar en cuatro sitios claves alrededor de la isla. La
información se saca de cada uno de los cuatro receptores y se
analiza por computador.
“Inicialmente
habíamos programado las marquillas satelitales para que se soltaran
en diez meses. Ellas tienen un sistema que les permite corroer el
pin al que están agarradas, se sueltan y flotan. Sin embargo, hemos
tenido problemas con el sistema de implante dentro del tiburón lo
que nos hace pensar que este es un tema que hay que estudiar mejor
porque muchas marquillas se soltaron antes. Sin embargo uno de los
tiburones tuvo puesta una de las marquillas por cinco meses”,
señalan los investigadores de la fundación quienes esperan que para
comienzos del próximo año, cuando las aguas son más frías y los
tiburones se encuentran menos profundos, se puedan colocar las
nuevas marquillas.
Por ahora el equipo está estudiando las señales que envían las
marquillas que todavía están activas y han podido establecer que los
animales se han desplazado más de 600 km. en dos semanas. Uno de los
tiburones viajo cerca de la Isla del Coco (Costa Rica) y un segundo
tiburón a Galápagos (Ecuador).
Mientras recopilan nuevos resultados sobre el comportamiento del
tiburón martillo los investigadores de la Fundación Malpelo celebran
la llegada del ARC Sula, un buque de la Armada Nacional y reparado
con fondos del Proyecto Seascape y Walton Family Foundation a través
de Conservación Internacional y cuya misión será realizar las
labores de control y vigilancia del Santuario de Malpelo además de
servir de plataforma de investigación para la conservación de este
importante ecosistema oceánico.

Mayor información
Fundación Malpelo
Cra. 11 No. 87-51 local 4
Tel: 6402110/14
E mail:
www.fundacionmalpelo.org
info@fundacionmalpelo.org
sbessudo@fundacionmalpelo.org
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