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“El desarrollo de mercados ha sido un desafío bastante fuerte”

Lina Villa, coordinadora general de la Corporación Oro Verde, habla de los retos de sacar adelante un proyecto de minería ecológica ambientalmente sostenible en el pacífico colombiano.

Las sucesivas fiebres mineras en el Chocó han causado graves estragos en el medio ambiente debido a la extracción desmedida y sin control de las reservas naturales de oro y platino aluvial. Según cifras del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, anualmente se destruyen 360 hectáreas de bosques y suelos, diariamente se lavan 400 toneladas de sedimentos en los ríos, cada año se derraman 43.000 galones de aceite y se calcula que existen cerca de 3 toneladas de mercurio depositadas en el suelo y las fuentes de agua.

Como alternativa a este modelo devastador hace cinco años se creó la Corporación Oro Verde, una iniciativa liderada por los Consejos comunitarios de Tadó y Condoto con el apoyo de las ONGs Las Mojarras y Amichoco. Los cuatro socios realizaron un diagnóstico participativo con las comunidades para identificar las problemáticas ambientales y sociales más críticas de la región y visualizaron distintas opciones que pudieran aplicarse a la minería artesanal y de pequeña escala, actividad que constituye una de las principales fuentes de ingreso de muchas familias de la región.

De esta forma surgió el programa Oro Verde certificado que busca revertir el proceso de deterioro ambiental fomentando el regreso a las prácticas ancestrales de las comunidades afrocolombianas con la ayuda de transferencia de tecnología. Se trata de un programa de certificación de metales preciosos pionero en el mundo en el que una familia minera que cumple con diez criterios ecológicos obtiene un aval ambiental, otorgado por el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, que le permite vender su producción a un mejor precio en los mercados verdes y justos.

Algunos de los criterios que se tienen en cuenta son: no emplear químicos tóxicos como mercurio y cianuro en los procesos de extracción, reestablecer la capa orgánica que se remueve durante la explotación, obtener estabilidad ecológica en las áreas explotadas en los siguientes tres años, controlar la carga de sedimentos en  las fuentes de agua para que no superen el umbral de resiliencia del ecosistema acuático, contar con el consentimiento de los consejos comunitarios para realizar la extracción minera, declarar el origen de los metales a nombre del municipio correspondiente y no intervenir más del 10% de una hectárea durante un período de dos años en áreas boscosas.

La experiencia Oro Verde hace parte de la Red Colombiana de Productores Comunitarios Ambientalmente Amigables y ha contado con el apoyo de varias organizaciones como Conservación Internacional,  el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez (FPAA) y Oxfam-Novib, entre otras.

Para conocer la experiencia de la Corporación Oro Verde el FPAA habló con su coordinadora Lina Villa.

FPAA: ¿Qué se busca con los criterios de certificación?

Lina Villa: Son criterios que buscan una extracción ambiental y socialmente responsable en la que exista co-responsabilidad entre el productor y el consumidor. Bajo un enfoque de formalización de la pequeña minería se impulsa que los Consejos tengan elementos de gestión para un desarrollo sostenible. Un ejemplo de esto, es el hecho de que las regalías que se obtienen por la extracción de Oro Verde, se invierte en las comunidades en programas de desarrollo y promoción.

FPAA: ¿Cuál fue el papel de los Consejos Comunitarios en todo el proceso?

L.V.: Fue y es muy importante. Ellos como administradores de los territorios colectivos tienen el deber, no sólo de planificar y ordenar el territorio, sino de buscar opciones de desarrollo sostenible para las comunidades que representan. A través de los Consejos se hicieron muchos talleres convocando a distintas familias mineras y a distintos miembros de las comunidades para hacer una construcción colectiva de lo que podríamos decir es una práctica de minería responsable que retoma prácticas ancestrales.

FPAA: ¿Con cuántos mineros trabajan y cómo comercializan los productos?

L.V.: Actualmente trabajamos con 193 mineros certificados con una capacidad de producción de dos kilos y medio al mes. La Corporación Oro Verde todavía no comercializa esos volúmenes a nivel internacional. El desarrollo de mercados ha sido un desafío bastante fuerte. Así como no existía un esquema de certificación similar en el mundo tampoco existía una demanda. Este es un proceso jalonado de la base hacia arriba y desde la oferta hacia la demanda. Estamos en el proceso de desarrollar mercados pero ahora comercializamos un 20 o 30% de la producción de los mineros en canales justos y verdes. El resto de la producción se canaliza por mercados tradicionales de oro y platino. Nuestros principales mercados están en Inglaterra, Holanda y USA.

FPAA: ¿Por qué es difícil el desarrollo de mercados?

L.V.: El tema de desarrollo de mercados es complicado porque la respuesta de muchos sectores de la sociedad civil  hacia la minería ha sido de rechazo. Sin embargo, hay que  reconocer que en el mundo hay 13 millones de personas que viven de la pequeña minería y que es una problemática ligada tanto a la pobreza como a devastación ambiental. Es imperativo ofrecer alternativas de desarrollo para este sector.

FPAA: ¿Cuáles son los retos de la certificación?

L.V.: El tema de la certificación también es complejo. Si bien existe el Instituto como certificador externo nosotros a nivel organizacional tenemos que asegurar que el cumplimiento de esos criterios se esté dando todo el tiempo. En este momento no es una certificación que esté cobijada por una sombrilla internacional.  Es una certificación de carácter nacional y la estamos posicionando en el mercado. Sin embargo, la Asociación por la Minería Responsable está liderando un proceso participativo a nivel global para desarrollar estándares de responsabilidad social y ambiental que sean aplicables a distintos tipos de pequeña minería en todo el mundo. Este proceso está siendo adelantado con FLO y uno de sus resultados será la definición del agente certificador y acreditador.

FPAA: ¿Cuáles han sido los retos sobre el terreno?

L.V.: En el Pacífico en general no existe un tejido empresarial fuerte. Es reciente que muchas organizaciones le están apostando a mecanismos de mercado para jalonar el desarrollo en el Chocó. Hay que crear procesos de formalización que van desde cosas muy simples como por ejemplo tener recibos o llenar formatos, etc.  También hay que tener una mente abierta para entender dinámicas distintas. Hay una historia de extracción muy fuerte y de dominio desde el interior hacia el Pacífico que exige  construir confianza. Las personas tienen que saber que de verdad hay un interés legítimo  por las comunidades. Ser muy respetuoso de las dinámicas de autonomía y de autogestión que vienen impulsando las comunidades negras en su proceso organizativo.

No es imponer, es mas adaptarse y comenzar a hacer construcciones colectivas. Todo se tiene que ir transfiriendo, este  es el gran reto de gestionar y administrar procesos de desarrollo.

FPAA: ¿Las ganancias?

L.V.: Hemos tenido familias mineras que han suscrito ante notaria acuerdos familiares de no permitir el alquiler de sus tierras a retroexcavadora.  Eso muestra un compromiso y que hay una credibilidad en el proceso de Oro Verde como un motor de desarrollo en el largo plazo. Que una familia se comprometa a que pase lo que pase quiere vivir de su territorio y cuidarlo  es algo muy gratificante para nosotros y refleja los niveles de empoderamiento comunitario logrados a través de esta iniciativa. 

FPAA: ¿Las dificultades?

L.V.: En relación a las dinámicas económicas fuimos muy optimistas en los planes de negocio iniciales; ahora consideramos muchas más variables que antes no se tenían en cuenta y tenemos un modelo mucho más estructurado. También ha habido obstáculos en los procesos sociales, no por falta de interés o compromiso, sino porque el cambio social es también un proceso complejo que requiere tiempo.  .

FPAA: ¿Qué aprendizajes adquirieron con el proyecto?

L.V.: El principal aprendizaje ha sido validar una noción de desarrollo de lo local a lo global en la que la participación real es pieza clave. En lo comercial, aprendimos que el mundo está preparado para oro y platino que respondan a una responsabilidad social y ambiental en su extracción, el mercado sí está preparado para recibir los productos y si puede estar dispuesto a pagar un poco más. Aprendimos también a confiar en el mercado nacional y ahora casi el 40% de lo que vendemos lo hacemos en Colombia.
 

Mayor información
Corporación Oro Verde
E mail:
www.greengold-oroverde.org
www.amichoco@une.net.co

 
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