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Reseñas de
proyectos
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Viva la música

El Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas
Juveniles e Infantiles de Colombia, Batuta, le ofrece una nueva
opción de vida a los niños, niñas y jóvenes del barrio Lleras de
Buenaventura.
Las calles del barrio Lleras de Buenaventura no son las mismas
desde hace tres años. Esta zona, tradicionalmente estigmatizada por
sus problemas sociales y de violencia, ha visto surgir una luz de
esperanza gracias a la música. Todo comenzó en 2003 cuando el
Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de
Colombia, Batuta, llegó al barrio Lleras con el ánimo de
implementar uno de sus centros orquestales con el respaldo de
Ecopetrol y el apoyo de la parroquia del padre Ricardo Londoño quien
facilitó uno de los salones de la casa cural para adecuar el aula de
música.
La idea era replicar en Buenaventura la experiencia que viene
desarrollando el proyecto pedagógico Batuta en 32 departamentos
donde trabaja con niños y jóvenes de comunidades necesitadas a
quienes se les imparte educación musical masiva con el propósito de
fortalecer la actividad cultural. El proyecto consta de tres etapas,
la primera es la preorquesta a la que entran los estudiantes sin
ningún tipo de formación musical y a lo largo de los cinco niveles
van perfeccionando sus habilidades psicomotrices y auditivas al
tiempo que aprenden lectoescritura musical básica. En esta fase se
utilizan instrumentos no sinfónicos como sistros, xilófonos,
metalófonos, flautas dulces, instrumentos de percusión folclórica y
manejo de voz. Todos los estudiantes pasan por todos los
instrumentos y participan de los ensambles según sus habilidades sin
que se de ningún tipo de discriminación. La segunda etapa es el
ensamble de cuerdas donde se ejecutan instrumentos sinfónicos de
cuerda y luego se pasa a las orquestas juveniles donde hay un
trabajo de lectoescritura e interpretación avanzado en todos los
instrumentos sinfónicos de cuerda, viento y percusión. En todas las
etapas se realizan conciertos para los padres de familia y la
comunidad en donde los jóvenes intérpretes tienen la posibilidad de
dar a conocer su talento y por lo tanto fortalecer su autoestima.
Si bien no se trata de un conservatorio ni su propósito es graduar
músicos profesionales, la apuesta de Batuta es ofrecerles a jóvenes
de escasos recursos la oportunidad de construir un proyecto de vida
a través de la música.
Esta meta es decisiva en lugares como el barrio Lleras, una zona
crítica debido a la presencia de varios actores del conflicto armado
que sumados a la delincuencia común, la pobreza y el desempleo hacen
de la localidad un escenario frágil donde escasean las opciones de
ocio y esparcimiento para los jóvenes.
“Arrancamos
el proceso en medio de muchísimas dificultades porque el barrio
Lleras es de lo más estigmatizado que hay en Buenaventura. Hay
situaciones sociales muy complicadas. Hacen presencia todos los
grupos armados: hay paramilitares, guerrilleros, delincuencia, etc.
La responsabilidad social y familiar sobre los niños es muy escasa.
Hay niños silvestres, es decir, esos niños que cumplidos tres o
cuatro años están en la calle y no hay una preocupación desde el
hogar. No importa en donde están, que están haciendo, que está
pasando con ellos. Da lo mismo si van a la casa o si no van, si
comen o si no comen. De estos muchachitos nos llegaron bastantes.
Tuvimos unos momentos muy fuertes en los que efectivamente el
principal problema era la falta de comida. Llegar a desarrollar una
propuesta cultural con el estómago vacío era muy fuerte, muy
complicado.”, señala Mario Vallejo, gerente de la regional sur
de Batuta, quien resalta las repercusiones del proyecto en esta
zona: “muchos de estos niños no tienen que comer en las casas, se
rebuscan y por otro lado no tienen mayores alternativas para el uso
del tiempo libre. En el barrio Lleras no hay un solo parque ni una
cancha de fútbol, en toda la ciudad no hay una sala de teatro o de
cine. Incluso somos la única entidad que hace una intervención
social permanente en ese sector”.
Al ver la importancia del programa en el barrio el equipo de Batuta
se presentó a las convocatorias de infancia del Fondo para la Acción
Ambiental y la Niñez con el ánimo de conseguir financiamiento y
asegurar la continuidad del centro orquestal ante la retirada de su
antiguo patrocinador. Actualmente con los recursos del FPAA se está
desarrollando el proyecto Fortalecimiento, aumento de cobertura y
diversificación de actividades del centro orquestal Batuta en el
barrio Lleras de Buenaventura.
Con esta iniciativa se presta atención a 240 niños, niñas y jóvenes
que, además de realizar los cinco niveles de preorquesta tienen la
posibilidad de participar en el grupo sinfónico de cuerdas y hacer
parte de un cine club y de un grupo ecológico. Con estas actividades
lúdicas y pedagógicas el equipo de Batuta desarrolla una estrategia
de prevención para evitar que los jóvenes se vinculen a los grupos
armados o se dediquen a actividades ilícitas por falta de espacios
sanos de entretención.
“Cuando
el muchacho se involucra lo primero que tiene que hacer es
familiarizarse con unas normas porque por lo general no las tienen.
Hasta la noción de tiempo es perdida toca empezar por inculcarles
que deben llegar a clase un día determinado a una hora determinada.
Tienen que acomodarse a una disciplina y aprender a participar en
algo que es colectivo, donde tienen que aprender a respetar al otro.
Por una razón muy sencilla: si todos no funcionan de común acuerdo
la música no suena”, afirma Mario.
A
pesar de las dificultades los cambios en los muchachos se perciben y
de ello puede dar fe la profesora Mónica Correa quien trabaja con
los jóvenes del barrio Lleras desde que se inició el proyecto. “Cuando
yo los conocí eran niños y niñas con poca disciplina, andando ahí
por la calle, algunos sin asistir a la escuela. Tenían mucha
agresividad verbal y hasta física. En el aspecto físico mostraban
descuido, andaban sin zapatos o sin ropa interior y escasa ropa
exterior. El proceso de sensibilización con la música fue gradual
porque tenían escasa motricidad fina bien sea por su precaria
escolaridad o porque las tareas diarias de cortar madera, remar,
etc., no lo permitían. Además no respondían bien a la afinación de
la voz porque al parecer por el nivel de ruido con el que escuchan
la música los chicos asociaban cantar con gritar. Ahora los chicos
están comprometidos con lo que hacen y asisten todos los días al
centro orquestal en busca de un mejor sonido para su instrumento.
Son chicos con una autoestima elevada, son los chachos del barrio,
hablan de cuidar el medio ambiente en un barrio que está sobre la
marea sucia. Hablan de un futuro que antes no tenían muy claro”.
Con el ánimo de los profesores de música, el apoyo del párroco
Ricardo Londoño y el respaldo cada vez más fuerte de la comunidad,
el proyecto Batuta en el barrio Lleras se consolida como una
alternativa de desarrollo y convivencia pacífica como bien dice la
profesora Mónica: “el centro orquestal les dio ante todo una
esperanza de vida, una ventanita al mundo de las oportunidades que
antes mantenían cerrada y ahora nosotros la abrimos y eso es
maravilloso”.
Mayor información
Fundación Nacional Batuta
Calle 9 No. 8 -37
Tel: 3336765 /68
www.fundacionbatuta.com
E mail:
mariovallejo@fundacionbatuta.com
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