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FONDO PARA LA
ACCIÓN AMBIENTAL Y LA NIÑEZ
El Fondo privado que
hace operativa su política de Responsabilidad Social Empresarial
(RSE)

El Fondo aporta, atrae y administra eficientemente recursos de
inversión en medio ambiente y en niñez, y opera bajo un esquema de
alianzas técnicas, ejecutando los proyectos a través de
organizaciones de excelencia. Para una empresa privada, trabajar con
el Fondo garantiza la ejecución de la RSE con las mejores prácticas.
“COLOMBIA
SE ESTA DESARROLLANDO, Y PARA MUCHAS FUENTES DE COOPERACIÓN
INTERNACIONAL, HA DEJADO DE SER PRIORITARIO”, afirmó José Luis
Gómez, secretario Ejecutivo del Fondo para la Acción Ambiental y la
Niñez. El directivo aseguró que si bien en Colombia hay todavía
grandes retos en equidad, el crecimiento de las variables económicas
es muy positivo, lo que ha llevado a que las fuentes tradicionales
se estén moviendo hacia los países africanos y Europa Oriental. “Por
eso explicó Gómez hay que trabajar en nuevas fuentes de
cooperación, con un actor social fundamental, como es la empresa
privada. El sector privado, a través de su RSE, es una fuerza social
importantísima, tiene recursos y le interesa invertir en
conservación, porque en gran medida su negocio depende de un buen
manejo de los recursos naturales”.
En ese sentido, “es un reto; hay que cambiar el discurso, el
lenguaje y el enfoque. Hay que desarrollar nuevos productos que le
interesen al sector privado”, añadió. A través de ellos, el Fondo
busca que la empresa privada vaya más allá de lo que tiene que hacer
por ley, y se dé cuenta de que la conservación y el uso sostenible
del recurso ambiental ayuda enormemente a la misma conservación del
negocio.
“Si una empresa privada no incorpora dentro de sus costos
operacionales el cuidado del medio ambiente y no trabaja con
comunidades, va a dejar de ser viable. Es buen negocio conservar y
para la conservación hay buenos negocios. Es como juntar dos caras
de la misma moneda”, recalcó.
¿Qué es El Fondo?
El
Fondo desde el año 2000 ha tenido la misión de promover actividades
destinadas a preservar los recursos naturales y fomentar el
desarrollo integral de la infancia.
El
Fondo surge por iniciativa del Gobierno de Estados Unidos que
propuso a Colombia el canje de deuda externa por naturaleza. El
Gobierno norteamericano ofreció a los países de América Latina
realizar acuerdos bilaterales que, en el caso colombiano, se
denominó Iniciativa para las Américas, para invertir los recursos
provenientes de ese canje en desarrollo sostenible y social.
“A través de
esta iniciativa”, indicó José Luis Gómez, “se acordó
que el canje fuera administrado por un consejo directivo mixto,
donde estuvieran representantes públicos de los dos gobiernos y de
la sociedad civil colombiana; que los recursos que se generen
a
raíz
de ese canje se dirigieran a inversiones en medio ambiente y en
niñez, hechas por organizaciones de la sociedad civil y, por último,
que se fundara una organización que administrara el canje, de ahí la
creación del Fondo”.
Los recursos del canje, que en un principio ascendieron a U$53
millones, fueron depositados en la Cuenta de las Américas en
Colombia, bajo la administración del Fondo. Éstos se distribuyen
entre un fondo extinguible de U$1 5 millones y un fondo patrimonial
(que no se extingue) de U$23,6 millones, el cual genera rendimientos
y es sostenible. Con el primero, se hacen las donaciones; y, con el
segundo, se generan alianzas estratégicas y se mantiene el valor de
la cuenta en el tiempo.

José Luis Gómez, secretario Ejecutivo
del
Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez
¿Por qué el Fondo?
El
fondo es un buen aliado para la empresa privada porque tiene:
•
Legitimidad y reconocimiento como entidad transparente y eficiente
en la administración de recursos.
•
Conocimiento y relación directa con empresas comunitarias y de base.
•
Conocimiento temático específico en ambiente y niñez.
• Experiencia
y capacidad para determinar y mitigar riesgos reputacionales.
•
Procesos de trabajo ampliamente validados para hacer seguimiento
técnico y
financiero a sus inversiones.
•
Reportes de ejecución en términos de logros.
El
Secretario Ejecutivo del Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez
explicó que el procedimiento para asignar los recursos a ONG y a
organizaciones de base en Colombia, se realiza a través de un
concurso donde se reciben propuestas de posibles ejecutores, se
evalúan financiera y técnicamente, y, con la aprobación del Consejo
Directivo, se asigna el dinero. “Esto ha permitido que entre el 2001
y 2007 se haya donado U$36 millones a cerca de 650 iniciativas: 500
de medio ambiente y 150 de niñez”, apuntó. Esto hace que el Fondo se
haya especializado en procedimientos de convocatoria, evaluación,
seguimiento y reporte de resultados, adoptando las mejores
prácticas. Actualmente está iniciando un proceso de certificación en
ISO 9001. De esta manera, el Fondo garantiza inversiones eficientes,
transparentes y con resultados medibles.
En
el 2004, gracias a los resultados del Fondo, el Congreso de Estados
Unidos desarrolló otro mecanismo similar al canje: el Acuerdo para
la Conservación de
Bosques.
En este caso se concertó la entrega de U$10 millones administrados también por el Fondo y que son
destinados en su totalidad al medio ambiente.
Nuevas perspectivas con el sector privado
Para mejorar en la búsqueda de
cooperación dirigida a la conservación y el desarrollo sostenible
bajo el enfoque de la RSE, y desarrollar capacidades como equipo, el
Fondo recibió una donación de la Fundación
Mac Arthur.
“Gracias al apoyo de esta organización norteamericana”, comentó el
Secretario Ejecutivo, “hemos creado nuevos productos o servicios
verdes para estimular la mayor inversión de la empresa privada”. Se
trata de tres campos en los que el Fondo trabaja actualmente: (a) el
apoyo a más de 40 microempresas comunicarías, conocidas como
bionegocios, que conforman la Red Colombia Verde y que ofrecen
productos y servicios de biocomercio; (b) el mercado de carbono, a
través del cual contribuye a la siembra de árboles que descompongan
el C02 y liberen oxígeno, y así ayudar a la reducción del
calentamiento global; y (c) en el pago por servicios ambientales,
que consiste en crear esquemas de incentivos y mercados, de manera
que los usuarios paguen a quienes protegen los ecosistemas que
generan estos servicios. El manejo comunitario de cuencas
hidrográficas es un área muy interesante de trabajo en este campo.
En
el área ambiental se están diseñando esquemas de trabajo con capital
privado alrededor de temas como los bionegocios que contribuyen de
manera directa e indirecta a la conservación de la diversidad
biológica, mediante la producción de bienes y servicios asociados.
En este campo hay muchas posibilidades. La captura de carbón y la
producción de oxígeno mediante plantaciones forestales y bosques,
para lo cual ya existe un mercado formal y se está consolidando un
mercado voluntario. El ecoturismo, un negocio que depende directa y
estrechamente de la calidad del medio ambiente, es decir, del
paisaje y la diversidad que puedan disfrutar los visitantes, bajo
ciertas condiciones y limitaciones. La bioprospección, que se
refiere a acuerdos que permiten que un tercero explore e investigue
nuevas posibilidades de uso de recursos genéticos en selvas o
bosques, etc; normalmente, las empresas buscan estos acuerdos para
encontrar nuevas materias primas y materiales de origen natural. Los
pagos compensatorios (offsets), que son pagos o inversiones
que hacen las empresas más allá de lo que deben hacer en
cumplimiento de la ley
y la agricultura, silvicultura y ganadería
sostenible, que comprenden la producción de bienes agrícolas y
pecuarios sin usar fertilizantes e insumos químicos, estimulando la
reconversión de potreros o áreas agrícolas a bosques, y empleando
métodos controlados, con efectos negativos mínimos sobre la dinámica
de los ecosistemas y áreas naturales.
Para hacer esto operativo, tanto en ambiente como en niñez, el Fondo
está consolidando mecanismos de inversión de largo plazo, a través
de recursos patrimoniales. Hay dos ejemplos de esto. El primero, es
la creación de la Subcuenta Patrimonial Malpelo. En 2008, el
Global Conservation Fund de Conservation International donará
U$2,5 millones para constituir la subcuenta patrimonial Santuario de
Fauna y Flora Malpelo. Esta subcuenta permitirá financiar un
porcentaje importante de los costos recurrentes del Plan de Manejo
de Malpelo, un área marina de alta diversidad en el Pacífico
Tropical Oriental que forma parte del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas, SINAP.
El
segundo ejemplo es el Fondo Patrimonial para la Primera Infancia,
Este Fondo es un esquema de inversión integral, de largo plazo, que
permite a inversionistas y donantes privados generar oportunidades
reales para niños y niñas colombianos, en el marco de la política
pública y de los Objetivos del Milenio. A través de este Fondo
proponemos la creación de un esfuerzo conjunto para la financiación
de proyectos específicos de Primera Infancia en la Región ya sea a
través del patrimonial o de un fondo extinguible. Este esquema de
inversión ha sido discutido con aliados nacionales del Fondo, como
el ICBF, el Plan Internacional y el CINDE, entre otros, así como con
potenciales donantes extranjeros. La idea es invertir en dos grandes
líneas: educación inicial e inclusión social de los niños y niñas.
El esquema asegura impactos positivos de largo plazo, articulados a
la política pública, generados a través de proyectos que ejecutan
organizaciones de excelencia y que den lugar a reportes relevantes
para los públicos interesados.
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