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Junio 30, 2008

Con fondo patrimonial, Isla de Malpelo.

Junio 11 de 2008, Washington DC.

Jorgen B. Thomsen, Senior Vice President , Executive Director Conservation Funding Divison y Jose Luis Gómez, Secretario Ejecutivo, Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, suscriben el acuerdo de donación por U$ 2.5 millones, para la creación del fondo patrimonial SFF Malpelo 

(Bogotá, Colombia. Por John R. Berry) Un fondo ambiental privado, sin ánimo de lucro, dedicado a la conservación y el desarrollo sostenible en Colombia, ha creado un mecanismo financiero que permitirá proveer financiamiento estable y de largo plazo para la conservación de un área protegida.

El Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez (Fondo Acción), ha establecido un fondo patrimonial para conservar la isla colombiana de Malpelo y su área de influencia. Aunque los fondos patrimoniales no son desconocidos en el sector de las organizaciones sin ánimo de lucro, no es muy común su uso por parte de organizaciones ambientales en los países en desarrollo.

Este nuevo mecanismo financiero tiene el respaldo de los gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América, cuyos representantes forman parte del Consejo Directivo del Fondo Acción. Adicionalmente, un conjunto de aliados internacionales que apoyan la iniciativa de Malpelo han aceptado donar al fondo patrimonial y sumar fuerzas con los socios locales encargados de la conservación del área protegida. Los rendimientos del fondo patrimonial serán destinados a cubrir los costos operativos básicos asociados al plan de manejo del valioso ecosistema marino.

La creación del fondo fue anunciada por el Vicepresidente Francisco Santos, y el Ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano el pasado 25 de junio.

 

ISLA MALPELO

FOTOGRAFÍA: SANDRA BESSUDO, FUNDACIÓN MALPELO Y OTROS ECOSISTEMAS MARINOS

Malpelo: Un Ecosistema Marino de Importancia Global

El gobierno de Colombia creó el Santuario de Fauna y Flora de Malpelo en 1995. Malpelo está ubicada a unos 500 kilómetros del puerto de Buenaventura, en el Océano Pacífico Oriental Tropical. Con excepción de una pequeña base naval de la Armada colombiana, la isla permanece deshabitada. La gran roca de Malpelo es un edificio volcánico cuyas paredes descienden hasta los 4000 metros de profundidad. Sus salientes submarinas son la base para extensas formaciones coralinas — poco comunes en el Pacífico Oriental — que acogen grandes cantidades de peces y otras especies marinas. Las corrientes oceánicas que se encuentran en torno a Malpelo aportan nutrientes a la cadena alimenticia y atraen especies marinas desde lugares tan lejanos como la cuenca del Indo-Pacífico. En conjunto, la geología de la isla, los arrecifes de coral y las corrientes han creado un ecosistema realmente espectacular.

Los grandes depredadores, cuya existencia es una señal clara de la buena salud del ecosistema, son atraídos por la abundancia de comida y se reúnen en las aguas del Santuario en grandes números. Los buzos que frecuentan el lugar se han encontrado cara a cara con enormes escuelas de tiburón martillo y tiburón sedoso, y con grandes cardúmenes de atún y bravo; así mismo, han reportado avistamientos del tiburón ballena así como del singular tiburón azul rayo. En la actualidad por lo menos 400 especies de peces coralinos y pelágicos han sido registradas en las aguas de Malpelo, que también sirven de hogar a mamíferos marinos y tortugas de mar. Por encima del nivel del mar, la superficie rocosa de la isla es un lugar de paso y sitio de anidación de unas 60 especies de aves, entre las que se encuentra la mayor colonia de piqueros enmascarados del mundo (más de 40,000 individuos). En el Santuario habitan unas 10 especies endémicas.

En un reconocimiento a la importancia ecológica de Malpelo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incluyó a la isla en el listado de Sitios de Patrimonio Mundial (2006).

“El Santuario de Fauna y Flora Malpelo es un área marina protegida prístina, de importancia global, con ecosistemas inalterados y no amenazados, libre de especies invasoras, donde es esencial mantener y reabastecer la población de tiburones y bravos en el Pacífico Oriental Tropical. . . El prístino ambiente submarino de Malpelo es de una belleza singular debido a la increíblemente rica y diversa vida marina  y a las agrupaciones de grandes especies depredadoras.”

Comité de Patrimonio Mundial, UNESCO, 2006

Alianzas Estratégicas

La Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia (UAESPNN), del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, tiene la responsabilidad de conservar y proteger a Malpelo, así como a las otras 53 áreas protegidas de carácter nacional del país. Con el objeto de apalancar fondos y sumar recursos humanos, la Unidad ha puesto en marcha una serie de alianzas de trabajo con organizaciones ambientales privadas. La Unidad establece los lineamientos de política, supervisa las operaciones y garantiza su cumplimiento; las ONGs ambientales, por su parte, realizan los aportes técnicos, científicos y administrativos necesarios para la gestión de los planes de manejo de las áreas protegidas. En el caso de Malpelo, la selección del aliado estratégico fue clara: la Fundación Malpelo y Otros Ecosistemas Marinos tiene experiencia y un historial exitoso en la preservación de la biodiversidad marina y en la promoción de la conservación y el uso sostenible de los ecosistemas marinos en Colombia. En el marco de esta alianza, la Unidad de Parques y la Fundación prepararon la información y los argumentos que llevaron al gobierno central a expandir el Santuario de sus 113 millas náuticas cuadradas originales a 2,500 millas náuticas cuadradas. “A partir de ese momento,” recuerda Sandra Bessudo, Directora de la Fundación Malpelo, “pudimos empezar a preparar el caso que presentamos luego a UNESCO y que permitió poner a la isla en la lista de Sitios de Patrimonio de la Humanidad.”

Los aliados también diseñaron un plan de manejo que constituye el marco para soportar las decisiones sobre la conservación y gestión del área protegida. Este importante documento desarrolla los objetivos de conservación y plantea acciones de investigación científica y monitoreo, desarrollo institucional, educación y relaciones públicas.

En una época caracterizada por la sobre explotación pesquera y el colapso, en muchas áreas del mundo, de la pesca industrial, la pesca ilegal es sin duda la principal amenaza que se cierne sobre Malpelo. En este aspecto crítico, el plan de manejo del área protegida establece un ambicioso objetivo sobre el que se fundamenta el destino de Malpelo: la prohibición de la pesca dentro del Santuario y la exigencia de un desarrollo pesquero sostenible por fuera de sus límites. Lograr este resultado es un reto formidable. Malpelo está a una distancia considerable del puerto más cercano; ni la Unidad de Parques ni la Fundación Malpelo tenían los medios para confrontar y controlar la pesca ilegal en las aguas de Malpelo. Se trataba de una misión para la Armada de Colombia, institución dispuesta a asumirla en tanto le permitiría combinar dos tareas complementarias: contribuir a la conservación y protección de los recursos naturales en Malpelo al tiempo que garantizar la soberanía de la nación en sus mares.

Como la Armada no disponía de una embarcación adecuada para esta misión, los aliados decidieron ampliar este “partenariado público-privado” para incluir a otras organizaciones nacionales e internacionales interesadas en la causa. Es así como Conservación Internacional, la Fundación Walton y UNESCO, entre otros, se sumaron a la iniciativa de adecuar el ARC Sula, una embarcación de la Armada con capacidad para 19 pasajeros. Esta cooperación exitosa permitió que el ARC Sula empezara a patrullar las aguas del Santuario, visitando la isla por lo menos una vez al mes. La Armada también dispuso de una embarcación menor de alta velocidad para las operaciones especiales.

Aproximadamente el 75% del presupuesto anual para la conservación y el manejo de Malpelo se asignan al programa de “vigilancia y control” que cubre la operación del ARC Sula y de la pequeña base de la Armada localizada en la isla. Esta parte del presupuesto proviene principalmente de la Armada, y se considera una fuente segura y estable.

La porción restante del presupuesto de conservación de Malpelo no lo era. “El Plan de Manejo del Santuario exige inversiones importantes y recurrentes con el fin de alcanzar las metas de conservación,” explica Julia Miranda, Directora de la Unidad de Parques. “Debemos adelantar investigaciones científicas, desarrollar las capacidades institucionales y adelantar campañas de educación del público y de sensibilización de la empresa privada. Pero recaudar fondos para estas acciones no es sencillo.”

Para cumplir con los objetivos del plan de manejo, la Unidad de Parques y la Fundación Malpelo debían recaudar unos $250,000 dólares cada año. Ante las limitaciones presupuestales, los aliados se vieron obligados a gestionar proyectos de corta duración con el propósito de alcanzar logros de largo plazo. A pesar del éxito alcanzado en este esfuerzo, la incertidumbre financiera continuaba caracterizando el proceso de planeación, arrojando una sombra de duda sobre el futuro del Santuario.

Un fondo patrimonial para Malpelo

En 2007, José Luis Gómez, Secretario Ejecutivo del Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, y Fabio Arjona, Director Ejecutivo de Conservación Internacional Colombia, empezaron a imaginar la creación de un fondo patrimonial para enfrentar los problemas financieros de Malpelo. Un patrimonial proveería un flujo estable de ingresos para cubrir los costos básicos de manejo del área protegida y cumplir con los objetivos de conservación. Pero tal vez la mayor ventaja de contar con un instrumento financiero de esta naturaleza es que permitiría que la alianza encargada de la administración de Malpelo dejara de preocuparse por las deficiencias presupuestales de corto plazo para concentrar su atención en las medidas de conservación de largo plazo.

Pero los fondos patrimoniales para la conservación no son muy comunes en el mundo en desarrollo. Los donantes no se lanzan decididamente a apoyar la creación de patrimoniales debido a su percepción acerca de los riesgos asociados. Para los donantes es esencial verificar que sus aportes se utilicen para resolver problemas ambientales. El temor es que, en circunstancias económicas o políticas difíciles, los rendimientos del fondo patrimonial terminen siendo utilizados para propósitos distintos a los originales. Sin una administración apropiada, un fondo patrimonial puede acabar alimentando burocracias en lugar de promover la conservación y el desarrollo sostenible.

A sabiendas de esto, el Consejo Directivo del Fondo se interesó por la propuesta presentada por Gómez y Arjona, y les instó a iniciar la búsqueda de recursos y donantes internacionales. Las directivas del Fondo intuían que una propuesta de este tipo sería exitosa si se garantizaba al donante que el patrimonial estaría regido por prácticas financieras y administrativas rigurosas y transparentes.

Tras su creación en Junio de 2000, en el marco de un acuerdo de canje de deuda por naturaleza celebrado entre los gobiernos de Colombia y los Estados Unidos, el Fondo Acción se ha convertido en una de las más importantes fuentes de financiación de programas de conservación y desarrollo sostenible en el país. El Fondo administra el Acuerdo para la Conservación de Bosques Tropicales así como la Cuenta de las Américas. Desde finales de 2006, el Fondo había empleado la Cuenta de las Américas para crear un fondo patrimonial. La organización ya tenía experiencia en la gestión de estos instrumentos financieros, y esa experiencia resultó ser crucial para el establecimiento del patrimonial para Malpelo.

El Consejo Directivo del Fondo está integrado por representantes de los gobiernos de Colombia y los Estados Unidos (Departamento Nacional de Planeación, Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, y USAID), por líderes de organizaciones no gubernamentales ambientales y de niñez, y representantes de los sectores de academia, ciencia y desarrollo comunitario. El Consejo supervisa la operación del Fondo y de su fondo patrimonial, aprueba las políticas de inversión y monitorea el desempeño financiero. Además, el Consejo garantiza que los rendimientos del fondo patrimonial sean asignados a proyectos que promueven los objetivos misionales del Fondo. Al encargarse de la supervisión permanente y oportuna, el Consejo asegura la gestión transparente y eficaz del fondo patrimonial y de sus rendimientos. Las reglas y políticas son observadas cabalmente; el desempeño se mide; y se hacen las correcciones requeridas para el buen rumbo de la operación.

Basándose en sus fortalezas de transparencia, rendición de cuentas y efectividad, el Fondo Acción aplicó al Fondo para la Conservación Global (Global Conservation Fund - GCF), y solicitó una donación de $2.5 millones de dólares para establecer un fondo patrimonial para el santuario de Malpelo. Como contrapartida, el Fondo Acción ofreció comprometer la misma suma, para alcanzar un total de $5 millones de dólares.

El GCF, creado por Conservation International gracias a una contribución de la fundación estadounidense Gordon and Betty Moore, financia iniciativas de conservación de largo plazo en áreas naturales de alta biodiversidad. Su objetivo principal es proveer asistencia a comunidades locales, ONGs y gobiernos para el manejo de parques naturales y reservas.

En una muestra de confianza en la capacidad del Fondo Acción para administrar el fondo patrimonial, así como de la solidez y fortaleza técnica y política de la alianza público-privada que se ha consolidado en torno a Malpelo, el GCF aprobó una contribución de $2.5 millones de dólares. Jennifer Morris, vicepresidente del GCF, explica: “GCF cree que los fondos patrimoniales son uno de los instrumentos más efectivos para apoyar el manejo eficaz y de largo plazo de las áreas protegidas. El fondo patrimonial para Malpelo generará una corriente financiera estable que permitirá alcanzar los objetivos centrales del Plan de Manejo. Al complementar las acciones de vigilancia y control desarrolladas por UAESPNN y la Armada de Colombia, el patrimonial estimulará acciones vitales en investigación biológica, monitoreo, comunicaciones, educación y capacitación. Estos elementos son esenciales para garantizar la conservación de la diversidad biológica en Malpelo, en beneficio de las futuras generaciones.”

El patrimonial de Malpelo operará como una subcuenta del patrimonial del Fondo Acción. Para su operación en los mercados financieros internacionales, el Fondo ha contratado los servicios de uno de los más reputados administradores de portafolios privados en el mundo, UBS Institutional Consulting –The Arbor Group. Un comité de administración se encargará de establecer las prioridades de inversión y de monitorear el desempeño financiero; y un comité técnico, conformado por representantes de UAESPNN, Fundación Malpelo, los donantes y otras partes interesadas, garantizará que los rendimientos del patrimonial sean empleados en la ejecución de programas del Plan de Manejo del Santuario. Se espera que dentro de un año, el patrimonial esté cubriendo los costos básicos de operación del Plan de Manejo de Malpelo.

Un Modelo para las Finanzas de la Conservación

El Consejo Directivo del Fondo Acción considera que el modelo patrimonial, asociado a alianzas público-privadas, marca un camino muy prometedor para los esfuerzos de conservación en Colombia y en el continente. Obtener financiación segura, estable y de largo plazo para proteger un ecosistema crítico o para resolver un problema ambiental serio es, sin duda, un éxito en el campo de las finanzas de la conservación. Pero no se puede perder de vista la importancia de la acción coordinada entre organizaciones públicas y privadas, y su capacidad de atraer el apoyo de donantes internacionales. “Estamos haciendo evidentes unas sinergias apreciables en este modelo,” afirma Armando Garrido, empresario e integrante del Consejo Directivo del Fondo. “ONGs dedicadas, del más alto nivel, están en capacidad de apoyar a las entidades públicas para que alcancen las metas nacionales de conservación. Un fondo ambiental privado, el Fondo Acción, administra un patrimonial bajo los más altos estándares de gestión, y entrega un flujo estable de rendimientos a una alianza público-privada encargada de proteger un tesoro natural. Los donantes internacionales apoyan el esquema, cubriendo vacíos presupuestales e impidiendo que estos afecten negativamente el cumplimiento de las metas por parte del país. Si hacemos las cosas bien, este instrumento financiero, basado en este tipo de alianzas, tiene la posibilidad de consolidar una nueva era de cooperación y logros para el largo plazo.”

Gómez y Arjona visualizan una oportunidad inmediata para hacer crecer el modelo patrimonial. Pretenden traer más aliados y socios nacionales e internacionales para proteger una de las áreas marinas más valiosas del planeta. El Santuario de Malpelo se encuentra en el corazón de un “paisaje marino de conservación” que vincula a Malpelo con otros Sitios Patrimonio de la Humanidad —Galápagos en Ecuador, Cocos en Costa Rica, y Coiba en Panamá— así como con el Parque Nacional Natural Gorgona. Los expertos consideran que la protección de estas áreas es fundamental para la supervivencia de múltiples especies marinas y para la sostenibilidad de la actividad pesquera en el largo plazo. Un reto consiste en lograr que los distintos actores—privados y públicos, nacionales e internacionales—trabajen mancomunadamente en iniciativas de conservación que articulen a las áreas protegidas de este paisaje marino del Pacífico Oriental bajo una red de cooperación. El segundo reto comprende financiar este ambicioso proyecto. “Malpelo”, argumenta Arjona, “demuestra cómo es posible enfrentar y resolver ambos retos. Este fondo patrimonial es el vehículo más adecuado para iniciar un esfuerzo regional más amplio.”

SULA GRANTI (PIQUERO ENMASCARADO)

FOTOGRAFÍA: YVES LEFÈVRE, FUNDACIÓN MALPELO Y OTROS ECOSISTEMAS MARINOS

 

Contactos

Sandra Bessudo, Fundación Malpelo y Otros Ecosistemas Marinos sbessudo@fundacionmalpelo.org

La Fundación Malpelo es una ONG privada colombiana, sin ánimo de lucro, que se enfoca en la preservación de la diversidad biológica y en la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales en ambientes marinos y costeros.

 

Luis Alfonso Cano, Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales

lcano@parquesnacionales.gov.co

La UAESPNN es una unidad administrativa especial del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial; está a cargo del Sistema Nacional de Parques Naturales, y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).

 

Julián Cardona, Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez jacardona@accionambiental.org

El Fondo Acción es una fundación privada colombiana, sin ánimo de lucro, que apoya proyectos y programas de conservación y desarrollo sostenible, ejecutados por ONGs, organizaciones comunitarias de base, y otras instituciones relevantes en Colombia.

 

Luz Mery Cortés, Conservación Internacional Colombia

lcortes@conservation.org

Conservación Internacional emplea la ciencia, la economía, la política pública, y la participación comunitaria, para proteger regiones de gran diversidad vegetal y animal, demostrando que la sociedad humana puede vivir en armonía con la naturaleza.

 

B. Jo Kelso, Conservation Funding Division, Conservation International

 b.kelso@conservation.org

El Global Conservation Fund, establecido en Conservation Internacional, financia la creación, expansión, y gestión de largo plazo de áreas protegidas en sitios prioritarios por su biodiversidad y en otras áreas silvestres de alta diversidad biológica.

 

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